
Vivir en un condominio implica un delicado equilibrio entre los derechos individuales y el bienestar colectivo. Uno de los mayores puntos de fricción en la convivencia cotidiana dentro de edificios y complejos de apartamentos es la posesión de mascotas.
Aunque tener una mascota es una decisión personal, Su tránsito por las zonas comunes está estrictamente regulado y el desconocimiento de las normas puede costar caro el bolsillo de los propietarios en 2025.
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Además del manual de convivencia interna que tiene cada condominio, existen leyes nacionales que dictan el comportamiento esperado para evitar sanciones. La base de todo está en la Ley 675 de 2001, que regula la propiedad horizontal en Colombia.
Aunque este texto no tiene un capítulo exclusivo dedicado a perros o gatos, su artículo 18 es una herramienta jurídica utilizada por las administraciones para establecer el orden.
El apartado 7.2 del citado artículo es claro en la prohibición de cualquier actividad que atente contra la seguridad, la paz o la salud de los vecinos. Según esta interpretación, Un animal que está fuera de control o que genera suciedad y ruido excesivo entra dentro de la categoría de actos que perturban la paz de la comunidad, facultar a las juntas directivas para imponer llamados de atención y demanda
Es importante mantener las calles y parques limpios de desechos de mascotas. foto:iStock
Regla de oro: correa y bozal
Sin embargo, las sanciones económicas más duras provienen no sólo de los códigos de edificación, sino de la Policía Nacional y el Código de Convivencia, que integró los mandatos de la Ley 746 de 2002.
Para evitar multas, los dueños de mascotas deben tener clara la diferencia entre medidas generales y específicas en función de la raza o comportamiento del animal:
- *Uso obligatorio de correa: Sin excepción, todos los perros deberán viajar con correa cuando se encuentren en las zonas comunes del apartamento. Estos incluyen pasillos, ascensores, porterías y jardines interiores.
- Uso de bozal: Esta medida es obligatoria únicamente para perros clasificados como “potencialmente peligrosos”. La mascarilla será obligatoria en los espacios públicos y en las zonas comunes del conjunto residencial, independientemente de que el viaje sea corto.
Cada animal tiene una serie de características que los hacen diferentes. foto:iStock
Sanciones por lesiones a mascotas
Ignorar estas disposiciones tiene un precio estimado en salarios mínimos. Para el año 2025, lLa sanción por violar las normas de propiedad responsable en estos ámbitos es de 15 salarios mínimos diarios legales vigentes. Esto significa una multa de 711.750 pesos.
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Esta figura busca desalentar conductas que pongan en peligro la seguridad de los vecinos y otras mascotas. Las autoridades destacan que la responsabilidad recae enteramente en el dueño del animal, quien debe asegurarse de que su mascota no represente una amenaza o molestia.
Además del dinero, hay consecuencias aún más graves para los reincidentes. La normativa establece que, en casos de reincidencia o cuando el comportamiento del animal suponga un peligro inmediato y significativo para la comunidad, las autoridades competentes tienen la facultad de ordenar el decomiso de la mascota.
*Artículo creado con el apoyo de AI y revisado por periodistas.