
La economía colombiana llegará a 2026 aún buscando una «recuperación». Luego del shock de la pandemia y los posteriores fuertes ajustes macroeconómicos, el país convergió hacia un nuevo equilibrio caracterizado por un menor crecimiento potencial, una inflación alta en comparación con la meta, tasas de interés estructuralmente altas, una prima de riesgo superior a la de la región y un profundo rezago en la inversión privada. En este contexto, las proyecciones de Corficolombina sugieren que el próximo año no traerá cambios bruscos en la dinámica económica: el crecimiento se mantendría en torno al 2,8%, cifra inferior a la necesaria para cerrar las brechas sociales y acercarse a los niveles de ingreso en las economías de ingresos medios altos.
En este contexto, Corficolombiana, filial de Grupo Aval, señala que el próximo año no traerá cambios bruscos en la dinámica económica: El crecimiento se mantendría en torno al 2,8 por ciento, una cifra inferior a la necesaria para cerrar las brechas sociales y acercarse a los niveles de ingresos en las economías de ingresos medianos altos.
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«Esperamos mantener una senda de reactivación hasta 2026, con un crecimiento en torno al 2,8 por ciento, impulsado principalmente por el consumo, pero aún con inversiones muy débiles que limitan la capacidad de la economía para crecer más rápido y de manera sostenible», comentó César Pabón, director ejecutivo senior de investigaciones económicas de la entidad en el foro Perspectiva26con: Volvamos’.
El sector externo seguirá contribuyendo negativamente al crecimiento, agregó el economista, quien señaló que en realidad buena parte de la dinámica observada desde 2024 se explica por factores que no representan una base sólida para el desarrollo de largo plazo: el aumento de las remesas, el auge del café y, en menor medida, las actividades informales o ilegales, que si bien impulsan la demanda agregada, no crean capacidad productiva sostenible.
Perspectivas del Foro Corficolombiana 2026 foto:Corficolombian
Cinco retos a resolver
De acuerdo con este escenario, Corficolombiana sostiene que el país deberá trabajar fuertemente en cinco frentes básicos, que permitirán una recuperación sostenible en el futuro: seguridad jurídica y física, para recuperar la confianza de los inversionistas; disciplina fiscal y eficiencia del gasto, con un Estado más liviano que evite desplazar al sector privado; la soberanía energética y la competitividad, claves para mantener los flujos de inversión; reducción de costes financieros, adaptación al entorno de tipos estructuralmente elevados y diversificación de las exportaciones, aprovechando la reconfiguración del comercio internacional.
Respecto a la disciplina fiscal, Pabón dijo que el país enfrenta una encrucijada importante y lanzó una dura advertencia: «Los gastos colombianos han aumentado cinco veces más que los ingresos. Como en cualquier hogar, es insostenible y nos obliga a apretarnos el cinturón». Reduciendo el tamaño del Estado –por ejemplo, de 19 a 12 ministerios y logrando un 20 por ciento de eficiencia– podríamos lograr ahorros cercanos a los 40 mil millones de pesos, casi dos puntos del PBI”..
Gastar sin invertir
El consumo de los hogares es el protagonista del actual ciclo económico, señalan desde esta entidad. Según Corficolombiana, esto está un 27 por ciento por encima de los niveles prepandemia, impulsado por tres factores principales.
El aumento sin precedentes de las remesas, ligado a la sostenida salida de colombianos al exterior (entre 350.000 y 400.000 personas al año) y a la fortaleza del mercado laboral en países como Estados Unidos, es uno de ellos.
Las remesas en el país alcanzarán un nivel sin precedentes en 2025, unos 14 mil millones de dólares. foto:Sergio Acero. TIEMPO
El auge cafetalero, sustentado en los altos precios internacionales de los granos y la expansión de actividades informales o ilegales, cuya medición es compleja pero que también inyectan recursos a la economía, completan el cuadro de factores que explican el actual ciclo de consumo del país.
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Sin embargo, Corficolombiana advierte que no son sostenibles en el tiempo. Las remesas comienzan a desacelerarse, el auge cafetalero depende de variables externas incontrolables para el Estado, y la ilegalidad, además de indeseable, socava la seguridad y la confianza. El resultado es una economía que gasta pero no invierte lo suficiente para sostener su crecimiento futuro.
Falta de inversión
Para el economista, el principal desafío que enfrentará Colombia el próximo año será la reactivación de las inversiones, que Corficolombiana considera las verdaderas «semillas del crecimiento». Sin este componente no se generan aumentos sostenibles de la productividad, el empleo formal o el bienestar.
«Colombia tiene hoy una tasa de inversión del 17 por ciento, la más baja en lo que va del siglo. Sin inversión no hay crecimiento futuro, no hay oportunidades de largo plazo, ni mayor producción», enfatizó Pabón.
Colombia necesita urgentemente desbloquear grandes proyectos de infraestructura. foto:Coviandina
La formación bruta de capital fijo, por su parte, está un 10 por ciento por debajo de 2022 y también por debajo de los niveles prepandémicos. En promedio, la tasa de inversión fija cayó al 16,6 por ciento del PIB en 2023-2025, muy lejos del 22 por ciento registrado antes de la pandemia.
Las causas del retraso están bien identificadas, advierte la entidad: mayores costos de capital, resultantes de altas tasas de interés y primas de riesgo superiores a las de países comparables; mayor carga tributaria, especialmente de las empresas formales; incertidumbre regulatoria en sectores estratégicos como infraestructura, vivienda, energía e hidrocarburos.
A esto se suma el deterioro de la seguridad física, lo que incrementa los costos y afecta las decisiones empresariales. Con estos factores, afirma la entidad, el crecimiento potencial difícilmente superará el 2,5 – 2,8 por ciento, nivel insuficiente para colmar la brecha social y salarial.
Financiamiento caro
El escenario de inflación tampoco ofrece mucho respiro para 2026. Aunque la inflación cayó desde un máximo del 13,3 por ciento en marzo de 2023, se estabilizó en torno al 5 por ciento, lo que está claramente por encima del objetivo del Banco de la República (2 – 4 por ciento).
Así, el Banco de la República mantendrá una postura cautelosa, mientras Corficolombiana pronostica que la tasa de referencia pasará de 9,25 a 9,75 por ciento en 2026, reflejando preocupaciones sobre una inflación persistente, presiones salariales y desequilibrios fiscales aún elevados. Se estima que la tasa de interés real neutral ronda el 3,1 por ciento, lo que implica que los costos de financiación continuarán en niveles de dos dígitos tanto para las empresas como para el Gobierno.
En 2026, habrá muy poco margen para que el Banco de la República baje su tasa de interés. foto:Rodrigo Sepúlveda/El Tiempo
«Alrededor del 50 o 60 por ciento de la inflación está influenciada por la decisión sobre el salario mínimo y, Si la inflación se desborda, el Banco de la República se verá obligado a responder aumentando agresivamente las tasas de interés», dijo César Pabón en su discurso.
Tipo de cambio inestable
En medio de un año de desafíos, Corficolombiana señala algunos hechos positivos, aunque con ciertas reservas. Por ejemplo, en el ámbito laboral, llamó la atención sobre la reducción del desempleo a niveles históricamente bajos -entre el 9 y el 9,5 por ciento-, muy por debajo del promedio prepandemia del 11,5 por ciento.
Sin embargo, esta mejora va acompañada -advierte- de una menor participación en el trabajo, lo que indica que Gran parte del ajuste se explica más por salidas del mercado laboral que por una sólida creación de empleo formal productivo. La sostenibilidad de esta tendencia dependerá de la recuperación de la inversión.
En el exterior, la entidad apunta a un estrechamiento del déficit en cuenta corriente hasta el 2,5 por ciento del PIB, frente al promedio prepandemia del 3,5 por ciento, en parte por el impacto de las remesas y las menores importaciones de bienes de capital.
Extracción de petróleo. (Imagen de referencia). foto:Jaime Moreno/EL TIEMPO Archivo
Sin embargo, advierte que las exportaciones están creciendo sólo entre un 1,1 y un 1,5 por ciento, la tasa más débil entre países latinoamericanos comparables, debido principalmente a la caída de las ventas externas de petróleo y carbón, que enfatiza la urgente necesidad de diversificar las exportaciones para aprovechar las oportunidades de alineación del comercio global.
Para el mercado cambiario, Corficolombiana estima una tasa cercana a los 3.750 pesos por dólar al cierre de 2025, seguido de un 2026 más volátil por el ciclo electoral y menores flujos financieros, con un rango estimado entre 3.550 y 4.150 pesos.
Con este panorama, el año 2026 marcará, en palabras de Corficolombiana, El inicio del «segundo período» económico: una fase en la que Colombia debe decidir si consolida el proceso de recuperación de la confianza o profundiza el rezago productivo que limita su desarrollo.
Con las remesas y el café apoyando el consumo, pero la inversión en mínimos históricos, una alta presión fiscal y una inflación persistente, el desafío central será convertir el consumo de hoy en el crecimiento de mañana, advierte Pabón, para quien, sin una recuperación de la inversión privada, el retorno prometido seguirá siendo una aspiración, no una realidad.