LinkedIn sigue siendo la red social profesional más influyente del mundo. Según las cifras más recientes de la red social y Sales Navigator, en 2026 Colombia registrará 17 millones de usuarios, aunque solo el 1,0% de ellos generarán contenidos.
Si bien es un lugar ideal para hacer networking, también se ha convertido en materia prima para el ridículo en las redes sociales. Entre los memes y parodias, hay una evidente crítica a historias inspiradoras difíciles de verificar, posts que romantizan situaciones laborales complejas o un tono excesivamente optimista que algunos usuarios perciben como artificial.
¿Estás perdiendo credibilidad como red social profesional? Para muchos, LinkedIn sigue siendo fundamental para conectar y darse a conocer, pero cada vez es más difícil distinguir entre contenidos genuinos y narrativas diseñadas exclusivamente para ganar visibilidad.
Según Pere Bacardit, profesor del Máster en Marketing de EAE Business School, la lógica de los algoritmos ha influido directamente en este fenómeno. Los usuarios buscan destacar en un entorno altamente competitivo y eso les empuja a experimentar con formatos que despierten reacciones emocionales.
Este deseo de mejorar el alcance de las publicaciones y generar interacción ha llevado a muchos perfiles a optar por contenidos más narrativos o dramáticos. Pero, como advierte el experto, exagerar esta emotividad hasta el extremo puede percibirse como una especie de “teatro corporativo”, donde las historias están diseñadas para tener un impacto emocional más que para aportar conocimiento o experiencia profesional. Ahí se produce un desequilibrio, ya que el algoritmo acaba premiando a quienes hacen contenido emocional, mientras entierra a quienes hacen contenido valioso.
«La gente ha perdido la vergüenza de publicar contenidos que romantizan situaciones cotidianas o incluso negativas (por ejemplo, un despido) bajo un tono de positivismo, y que a muchos usuarios puede generar vergüenza e incluso rechazo», analiza el experto. «En cualquier caso, los usuarios permanecen online porque es la única plataforma donde pueden acomodarse tantos profesionales y es la opción más popular para conectarse y encontrar empleo».
Este tipo de clima también ha llevado a muchos profesionales y marcas a cometer errores al intentar adaptarse a las tendencias de la plataforma. En lugar de utilizar LinkedIn como un espacio para compartir conocimientos, experiencias o análisis del sector, algunos perfiles priorizan publicaciones diseñadas únicamente para viralizarse, y el resultado es una progresiva pérdida de credibilidad en determinados contenidos. Según el experto, el principal error es la humanización forzada y publicar sobre tendencias virales en lugar de contenidos realmente importantes.
La presión para generar engagement también ha coincidido con una expansión en el uso de la inteligencia artificial para producir grandes volúmenes de contenidos, dejando en suspenso la autenticidad, que es uno de los activos más valiosos.
Para el experto de EAE Business School, el contenido de calidad en LinkedIn sigue teniendo unas características bastante claras. Debe estar basado en datos, experiencias reales, con un propósito definido que aporte valor a la audiencia, responda preguntas relevantes, comparta aprendizajes profesionales o genere reflexión sobre temas de negocio.
Entonces, para construir una presencia sólida en LinkedIn depende cada vez más de desarrollar una estrategia coherente a largo plazo, con consistencia, con un enfoque temático y que sea útil para la audiencia, aspirando a algo más allá de la viralidad.
Bacardit recomienda que los profesionales que quieran fortalecer su reputación en la plataforma comiencen por definir claramente sus objetivos de comunicación y el tipo de conocimiento que quieren compartir.
«Es importante, antes que nada, definir un objetivo que sea SMART», detalla. “También es clave basarte en la propia experiencia sin inventarla, pregúntate honestamente si lo que vas a compartir será útil para tu audiencia y sé constante en la publicación, priorizando siempre la calidad sobre la cantidad”.
Diseñar un plan editorial simple pero coherente puede ayudar a evitar la improvisación y mantener una línea de contenido útil y relevante. En un entorno cada vez más saturado de publicaciones, la honestidad y la experiencia real probablemente sigan siendo la mejor forma de destacar.
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