El intercambio de declaraciones entre Álvaro Uribe Vélez e Iván Cepeda Castro volvió a encender un debate político en el país, esta vez por acusaciones sobre la memoria de Manuel Cepeda.

La polémica estalló luego de que Uribe declarara públicamente que Manuel Cepeda, «el padre del candidato presidencial, impulsó acciones guerrilleras contra el gobierno» y calificara a Iván Cepeda de «hipócrita» por su postura sobre la llamada «paz total». Además, el expresidente aseguró que las acusaciones contra su familia sirvieron para desviar la atención de las supuestas funciones del senador.

En respuesta, Cepeda rechazó categóricamente estas afirmaciones y defendió la memoria de su padre, señalando que según órdenes judiciales nacionales y de organismos internacionales, el senador Manuel Cepeda fue asesinado en un crimen político atribuido a estructuras de extrema derecha.

Las relaciones se intensificaron cuando Uribe salió en defensa de su hermano, Santiago Uribe Vélez, y reiteró su inocencia ante las acusaciones que lo vinculaban con estructuras militares. Ante esto, Cepeda respondió que no se trata de percepciones ni opiniones, sino decisiones judiciales, recordando que fue un fallo que lo condenó.

El senador insistió en que el debate debe centrarse en hechos probados y conclusiones jurídicas, pero el expresidente mantiene su postura de rechazar esas acusaciones.

Esta nueva intersección reabre el debate sobre el conflicto armado, la memoria histórica y la responsabilidad de los distintos partidos en una de las zonas más sensibles del país, en medio de un ambiente político caracterizado por la polarización y un escenario electoral.

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