El Superintendencia de Servicios Públicos Domiciliarios (Superservicios) publicó su más reciente informe sobre el volumen útil de embalses y el comportamiento de los principales ríos del país, con señales mixtas para el sistema energético nacional a inicios de marzo.

Topocoro frena las pérdidas de energía

El embalse Topocoro se encontraba al 97,4% de su volumen útil y detuvo sus descargas, cerrando uno de los principales focos de pérdida de energía registrados la semana pasada. La medida contribuye a mejorar la eficiencia del sistema, al evitar vertidos no utilizados para generación.

En contraste, Hidroituango mantiene descargas equivalentes a 49,36 GWh, aunque su nivel disminuyó levemente hasta el 94,9%. Por su parte, Urrá I continúa reduciendo la presión hidráulica con un menor nivel de caudal, en línea con una estrategia de gestión más conservadora.

Movimientos dispares en otros embalses

El embalse La Tasajera (Punchiná) cayó al 46,1%, acelerando su proceso de vaciado pese a contar con aportes suficientes del río San Carlos. La tendencia genera atención sobre la gestión del almacenamiento en esta subcuenca.

En contraste, Alto Anchicayá mostró una recuperación de hasta 31,6%, revirtiendo parcialmente el mínimo crítico registrado el 1 de marzo y evidenciando un cambio de tendencia luego de varias semanas de presión hídrica.

Magdalena se estabiliza; alerta en cuencas secundarias

En los principales ríos, la cuenca del Magdalena consolida una relativa normalización. Los embalses Betania (70%) y El Quimbo (69%) se mantienen por debajo del promedio histórico de marzo, aunque sin signos de deterioro acelerado.

El río Sinú, en Urrá I, continúa moderando su caudal, mientras que el río Cauca en Hidroituango se mantiene alto, con un caudal de 1.319 m³/s, nivel que sostiene el potencial de generación pero requiere de un monitoreo constante.

La situación más crítica se registra en el sistema Chingaza. El embalse de Chuza presenta sólo el 4% del caudal histórico de marzo, el déficit más extremo del período, concentrando la mayor alerta de oferta para la región capitalina. La mayoría de las cuencas secundarias también se ubican por debajo de sus promedios, lo que confirma el retroceso estructural del período húmedo de febrero.

Impacto en los precios de generación

El comportamiento de los flujos es decisivo para el mercado eléctrico. Un mayor aporte de agua implica una mayor capacidad de generación hidroeléctrica y, en condiciones normales, debería reflejarse en menores costos de energía.

Aunque algunos embalses estratégicos muestran estabilidad o recuperación, el déficit en cuencas secundarias y la gestión de vertidos seguirán siendo variables clave para la evolución de los precios y la seguridad energética en las próximas semanas.

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