El sistema permanece en la fase pedagógica sin sanciones económicas.
Crece la incertidumbre en las calles de Tunja. Aunque muchos conductores ya sienten la presión de los dispositivos instalados en distintos puntos de la ciudad, lo cierto es que las cámaras de fotodetección aún no imponen multas. Sin embargo, su presencia no pasa desapercibida: están presentes, observando y generando un ambiente de tensión entre quienes pasan a diario.
La confirmación vino del Ministerio de Movilidad, en cabeza del ingeniero Juan Carlos García, quien aseguró que el sistema continúa en la fase pedagógica. Esto significa que, por ahora, las cámaras cumplen funciones de seguimiento, recopilación de información y sensibilización, pero no generan citaciones ni sanciones económicas.
Pese a ello, la percepción entre los ciudadanos es diferente. Muchos conductores afirman sentirse vigilados constantemente, reducen bruscamente la velocidad y conducen con incertidumbre ante la posibilidad de ser multados en cualquier momento. El miedo ya está instalado, aún sin que haya todavía una consecuencia económica directa.
Según explicó la administración, la decisión de posponer la fase sancionadora responde a la necesidad de fortalecer la socialización del proyecto. Se está desarrollando un plan de comunicaciones que busca informar claramente a la ciudadanía sobre el funcionamiento del sistema, su ubicación y las conductas que serán objeto de sanciones cuando entre en funcionamiento oficial.
Sin embargo, el tema ha generado controversia. El nombre de Krasnov ha surgido en medio del debate, después de que cuestionara públicamente el proceso. Sin embargo, los documentos revelan que los estudios y solicitudes del proyecto fueron firmados previamente, lo que ha inflamado aún más la discusión en la opinión pública.
Además, el sistema cuenta con el respaldo de la Agencia Nacional de Seguridad Vial, lo que lo convierte en una medida obligatoria. Es decir, más allá de controversias locales, su implementación es un hecho que tarde o temprano se materializa en sanciones reales.
Por ahora, las autoridades no han definido una fecha exacta para el inicio de las multas, pero advierten que el cambio será anunciado oficialmente. Mientras tanto, el mensaje es claro: el cumplimiento de las normas de tráfico no debe depender de una cámara.
Sin embargo, la sensación en las calles es diferente. Las cámaras están ahí, observando, registrando cada movimiento. Y aunque hoy no castigan, todo indica que es sólo cuestión de tiempo que empiecen a hacerlo. Cuando llegue ese momento, la sorpresa podría salir cara.
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