Bogotá/Washington, 16 de diciembre de 2025. – El gobierno estadounidense anunció el martes que un grupo armado organizado, conocido como Golfo Pérsico (también identificadas como Autodefensas Gaitanistas de Colombia, AGC) en la lista de Organización Terrorista Extranjera (FTO) y también lo describió como Terrorista Internacional Especialmente Designado (SDGT). La decisión, que ha sido anunciada públicamente por el Departamento de Estado, incluye nuevas y severas sanciones y restricciones financieras que buscan asfixiar la red global de financiación y logística del grupo.

Qué anunció Estados Unidos y por qué

El secretario de Estado, Marco Rubio, encabezó las relaciones públicas, que alegan que el Clan del Golfo -la banda criminal más poderosa de Colombia- se sustenta en el tráfico de drogas (principalmente cocaína) y el uso sistemático de la violencia contra autoridades, líderes sociales y civiles. La clasificación como FTO permite al gobierno de Estados Unidos perseguir a la organización legal y financieramente, castigar a sus líderes, personas y empresas que la apoyan y congelar activos en jurisdicciones estadounidenses.

Antecedentes apropiados

El Clan del Golfo no es una estructura nueva en el radar de las autoridades internacionales: su exlíder, Dairo Antonio Úsuga («Otoniel»), fue capturado por fuerzas colombianas en 2021, extraditado y juzgado en Estados Unidos; Su arresto y posterior sentencia revelaron el alcance del grupo, pero no desmantelaron completamente su red. En 2024-2025 hubo sanciones y acciones legales contra líderes militares y redes asociadas al clan, y para febrero de 2025, el Departamento de Estado ya había sentado un precedente al designar como terroristas a otras organizaciones criminales transnacionales.

Cómo funciona la nueva designación (y sus implicaciones prácticas)

  • Congelación de activos y prohibiciones– Todos los activos del Clan del Golfo dentro de la jurisdicción de EE. UU. pueden ser bloqueados; Además, los ciudadanos y entidades estadounidenses tienen prohibido brindarles apoyo.
  • Mayor coordinación internacional: La marca FTO facilita pedir a los aliados y bancos corresponsales que rechacen los instrumentos financieros del grupo y fomenta la cooperación judicial y policial internacional.
  • Riesgo de escalada operativa: Los expertos advierten que si bien la medida debilita la financiación, también podría empujar a la agencia hacia tácticas más violentas o una mayor fragmentación (complicando las negociaciones), efectos que ya se han observado en otras designaciones similares.

¿Qué significa esto para el «pacifismo absoluto» del gobierno de Gustavo Petro?

La administración del presidente Gustavo Petro ha contribuido a la llamada «paz absoluta»que busca abrir canales de negociación con diferentes grupos armados y reducir el conflicto a través del diálogo. La decisión de Estados Unidos puede interpretarse como una contrapeso a esa política por varias razones:

  1. Legitimación externa: la «etiqueta de terrorista» dificulta que los actores clasificados como tales participen en las mesas de negociación u obtengan garantías internacionales; Algunos países y organizaciones toman la FTO como criterio para limitar las negociaciones.
  2. Presión al gobierno colombiano: La medida puede aumentar la presión de sectores políticos y sociales internos que cuestionan las negociaciones con grupos con antecedentes criminales y militares. Esto genera un debate sobre los límites y condiciones de cualquier posible acuerdo.
  3. Riesgo de violencia y ruptura.: Expertos consultados por los medios internacionales advierten que las nominaciones podrían desencadenar represalias locales, intentos de restablecer las rutas del narcotráfico o disputas territoriales entre bandas, lo que obstaculizaría un progreso real de la paz.

Sin embargo, algunos expertos sostienen que la medida estadounidense -al recortar recursos y movilidad- puede, en el mediano plazo, limitar la capacidad coercitiva del clan del Golfo y facilitar operaciones conjuntas con Colombia para su arresto y eliminación. El equilibrio entre el debilitamiento operativo y el riesgo de una escalada está en el centro del debate.

Respuesta inmediata

  • Casa de Nariño / Gobierno de Colombia: por el momento (al final de esta nota) no existe una posición oficial unificada publicada por la Presidencia; Fuentes de la administración han expresado previamente su interés en promover el diálogo con actores armados que muestren voluntad de deponer las armas, pero la designación externa obliga a los movimientos políticos y legales a dar la talla. (Ver medición oficial).
  • Sectores políticos colombianos: La decisión ha atraído voces contrarias: desde la bienvenida de quienes piden mano dura, hasta las críticas de quienes advierten contra la soberanía y el papel exclusivo que debe tener el Estado colombiano en la implementación de los procesos de paz.
  • comunidad internacional: Los aliados han mostrado interés en coordinar operaciones; Las organizaciones de derechos humanos han pedido que cualquier acción vaya acompañada de salvaguardias para los civiles y una política integral contra la corrupción y el blanqueo de dinero.

¿Qué pasos legales y operativos seguís?

La designación ya publicada por el Departamento de Estado (declaración y lista de personas/entidades afectadas) activa sanciones del Tesoro y cooperación con agencias como la DEA y autoridades colombianas. Desde el punto de vista operativo, se esperan solicitudes de extradición activas, congelaciones de cuentas, cierres de redes de transporte y más intercambio de información. Al mismo tiempo, las organizaciones de la sociedad civil alientan que las actividades respeten los derechos humanos y no aumenten la victimización de las comunidades rurales.

Resultado preliminar

La designación estadounidense del Clan del Golfo como FTO incluye una hecho relevante en la lucha internacional contra el narcotráfico y el crimen transnacional, pero no es una panacea para la paz en Colombia. Aunque impone un costo financiero y diplomático al grupo, también plantea desafíos políticos y de seguridad, en particular debido a la hoja de ruta de «paz total» introducida por el gobierno de Gustavo Petro. El impacto real dependerá de la coordinación entre países, las respuestas operativas sobre el terreno y si las políticas de Colombia elaboran intervenciones sociales y legales que reduzcan la vulnerabilidad de las comunidades dominadas por economías ilícitas.

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