El 4 de enero de 2026, el Papa León XIV Emitió un mensaje público de fuerte contenido moral y político desde la Plaza de San Pedro en el Vaticano, al finalizar la tradicional oración del Ángelusen el marco de una crisis internacional sin precedentes en Venezuela. El pontífice, considerado el primer Papa estadounidense en la historia de la Iglesia católica, expresó su “profunda preocupación” por los acontecimientos que vive el país sudamericano e hizo un claro llamado a la comunidad internacional a garantizar la soberanía e independencia de Venezuelaasí como el respeto al Estado de derecho y los derechos humanos de su población.
Su declaración se produjo apenas un día después de que se difundieran versiones –ampliamente cubiertas por medios internacionales– sobre una operación militar liderada por Estados Unidos que culminó, según informes, con la captura del presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, y su traslado a Nueva Yorkdonde enfrenta cargos en un tribunal federal de Estados Unidos. Estas acciones han tensado las relaciones entre Caracas y Washington, generado dudas en organismos internacionales y causado preocupación en varios gobiernos alrededor del mundo.
Una llamada del Vaticano
Durante su discurso, León XIV expresó que “Se sigue con gran preocupación la evolución de la situación en Venezuela” y subrayó que “El bien del querido pueblo venezolano debe prevalecer por encima de cualquier otra consideración”. El Papa enfatizó que la búsqueda de soluciones debe priorizar el bienestar de la población civil, la superación de la violencia y la búsqueda de caminos de justicia y pazen lugar de recurrir a la fuerza o a acciones que violen la soberanía nacional.
El Santo Padre destacó la importancia de Garantizar la soberanía de Venezuela como nación independiente.de garantizar el respeto al Estado de derecho inscrito en su Constitución y de respetar plenamente los derechos humanos y civiles de todas las personas —incluidos los sectores más vulnerables que han sufrido las consecuencias de la prolongada crisis social y económica que atraviesa el país.
Además, León XIV llamó a todos los actores involucrados, tanto internos como externos, a trabajar por un futuro de estabilidad, colaboración y armoníarecordando que la violencia sólo profundiza el sufrimiento de quienes menos tienen. También invitó a la comunidad internacional a no perder de vista el impacto humanitario de la situación y a buscar soluciones que aseguren la dignidad, la justicia y la paz.
Un contexto internacional tenso
La declaración del Papa se inserta en un ambiente de alta tensión geopolítica. Tras el operativo que condujo a la detención del presidente Maduro, diversas naciones, organismos internacionales y líderes han reaccionado con preocupación ante lo que perciben como un violación del principio de no intervención y del derecho internacional. Algunos gobiernos han pedido moderación y diálogo, mientras que otros han condenado directamente la acción militar estadounidense.
El Vaticano, por su parte, históricamente ha abogado por soluciones que respeten la soberanía nacional y que privilegien el diálogo y la diplomacia por encima de los conflictos armados. Las palabras de León XIV reflejan esta posición, enfatizando que las soluciones deben buscarse en el marco de la legalidad, la justicia y la paz, y no a través de la violencia o de decisiones que puedan profundizar la crisis humanitaria en Venezuela.
Impacto y significado
El pronunciamiento papal tiene resonancia tanto en el ámbito religioso como en el diplomático. La Iglesia católica, con fieles en todo el mundo y gran presencia en América Latina, mantiene una posición tradicional de condena de la violencia y defensa de los derechos humanos. En este contexto, la reacción del Papa León XIV refuerza la importancia de buscar alternativas pacíficas y de respeto a las instituciones nacionales para resolver la crisis venezolana sin agravar el sufrimiento de su población.