La crisis de regulación pública en el Cauca volvió a sacudir el escenario político, luego de que dirigentes del Partido Conservador analizaran la renuncia irrevocable de la abogada Diana Nelly Fuentes Meneses a su deseo a la Cámara de Diputados. La decisión se produjo ante la falta de garantías de seguridad para realizar la campaña en el territorio, situación que siguió debilitando la contienda electoral hasta 2026.
La candidata, quien integra la coalición Fuerza Cauca, hizo público su retiro el pasado 15 de diciembre ante la Registro Nacional del Estado Civil. En su comunicación, Fuentes argumentó que la situación violenta impedía la libre actividad política y representaba un peligro real para su integridad, su familia y su grupo de trabajo. La dimisión se anunció pocas horas después de que otros candidatos también abandonaran la campaña electoral debido a amenazas.
Una campaña que depende del miedo
El documento, presentado a la delegación del Cauca, revela el deterioro del orden público en amplias zonas del departamento. Fuentes explicó que tras una reflexión personal y familiar llegó a la conclusión de que no existen garantías mínimas para desarrollar una campaña cercana a la ciudadanía, como exige la práctica democrática.
Su salida se sumó a la anterior renuncia de José Julián Muñoz, confirmando un patrón alarmante: la violencia comenzó a redefinir el mapa político en el Cauca. Candidatos de diferentes corrientes coincidieron en los mismos argumentos, haciendo sonar la alarma sobre una posible crisis democrática en la región.
El retiro de Fuentes tuvo un impacto directo en la coalición Fuerza Cauca, que se vio obligada a repensar su estrategia electoral. Mientras la constitución continuaba con el proceso administrativo, los interrogantes sobre el estado crecieron debido a la falta de garantías para elecciones libres en uno de los distritos más afectados por el conflicto.
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