

Desde Francia, el programa ‘Logement d’abord’ llega a Colombia y Ecuador ‘housing first’, que busca apoyar a mujeres migrantes y poblaciones vulnerables para que tengan acceso a una vivienda digna.
El principio básico es: «la vivienda segura es el punto de partida para el acceso a otros derechos, no el objetivo final».
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El mismo modelo ha logrado mayor estabilidad habitacional para las mujeres, reducciones permanentes de la vida en la calle y mejoras en la inclusión social y el bienestar en países como Estados Unidos, Canadá, Finlandia y Dinamarca.
El programa ‘Logement d’abord’ o ‘la vivienda primero’ llega a Colombia y Ecuador foto:Minvivienda
En el contexto en el que El 93% de la población venezolana regularizada en Colombia vive en alquiler y muchas en condiciones que no cumplen con los estándares habitacionales, el proyecto Mujeres Echando Raíces -Mera-, con el programa ‘vivienda primero’, busca apoyar a las mujeres para que puedan acceder a un lugar digno con protección contra la violencia, salud sexual y reproductiva, apoyo psicosocial y oportunidades de inclusión económica, articulando redes locales, organizaciones territoriales y comunidades.
En Cali, Fundación SIDOC demostró que el 93% de las mujeres encuestadas en Venezuela viven en viviendas precarias o en inquilinos insalubres, hacinamiento, contratos verbales, discriminación y costes desproporcionados.
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Por lo tanto, Cali estará entre las primeras ciudades en implementar el modelo ‘housing first’ a través del proyecto Mujeres Echando Raíces gestionado por Expertise France y financiado por la Agencia Francesa de Desarrollo (AFD). En Ecuador, el proyecto avanzará en Quito.
La medida busca brindar vivienda digna a 1.000 mujeres y sus familias. foto:iStock
«Proporcionar un techo digno no soluciona sólo una necesidad básica: abre la puerta a todos los demás derechos. Una vivienda estable permite recuperar la autonomía, prevenir la violencia y reforzar la cohesión en comunidades marcadas por la migración y la inseguridad», señala la cooperación francesa.
por ahora, El proyecto busca crear una red de arrendadores aliados, así como la verificación y caracterización de estas viviendas mujeres que podrían ser potenciales beneficiarias. Al mismo tiempo, avanzan en la entrega de los primeros subsidios y mapeo de riesgo en los territorios.
La cooperación francesa subraya que «la vivienda es lo primero» permite la articulación de género, hábitat y migración en una ruta operativa. Así, garantizando una vivienda digna, es posible asegurar el empleo, la salud, la educación y la protección de esta población, según el anuncio.
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Dentro de los objetivos del plan piloto La medida busca brindar vivienda digna a 1.000 mujeres y sus familias en Kali y Quito y construir redes de propietarios vinculados a un modelo de inclusión y protección.
Asimismo, el objetivo es sistematizar los aprendizajes para alimentar las políticas públicas; generar modelos replicables para otros territorios con grandes poblaciones migrantes e integrar a los gobiernos locales, las organizaciones de mujeres y la cooperación internacional.