la delegación de Ejército de Liberación Nacional (ELN) propuso este lunes impulsar un «acuerdo nacional» en Colombia en el marco de la campaña electoral para superar la «crisis estructural» y el «conflicto social, político y armado» que vive el país.

«Consideramos la actual campaña electoral como una oportunidad para debatir esta propuesta, de tal manera que a partir del próximo gobierno abordemos la construcción de dicho acuerdo nacional», se lee en un comunicado de la delegación negociadora de paz del ELN.

Esta iniciativa «debe construirse con la participación protagónica de la sociedad» con el objetivo de que se convierta en un «mandato constitucional», respetado por todos los gobiernos «independientemente de la fuerza política que gobierne».

Entre las prioridades están «acordar una verdadera política de soberanía nacional y popular; erradicar la pobreza, la persecución política, la corrupción y el paramilitarismo; construir un nuevo diseño económico para satisfacer las necesidades de la población y las comunidades; «la protección de los ecosistemas y la transición hacia energías limpias y un plan para superar el narcotráfico con la participación de las comunidades».

«Se requieren Fuerzas Armadas que protejan a la población, que permitan la diversidad política, que no la repriman, que sean garantes de la democracia y la soberanía nacional», dijo la delegación del ELN, y agregó que el acuerdo permitiría a Colombia «construir su futuro en democracia, soberanía, equidad y justicia social para el bien de las mayorías».

El contexto internacional

El ELN ha encuadrado esta propuesta en el contexto de un mundo «convulsionado» por las recientes «agresiones del imperialismo norteamericano», en referencia a la captura por parte de Estados Unidos del presidente venezolano, Nicolás Maduro, en una operación militar en Caracas.

Según el ELN, este pacto debe responder a la realidad de un «mayor sometimiento de América Latina» por parte de Estados Unidos.

Asimismo, la guerrilla destaca que el enfrentamiento político se ha «agudizado» de cara a los diferentes procesos electorales previstos para 2026, con elecciones legislativas el 8 de marzo y presidenciales el 31 de mayo.

Esto se produce después de que el presidente colombiano, Gustavo Petro, acordara con Trump en un reciente llamado realizar «acciones conjuntas» contra el paramilitar ELN para evitar que utilice a Venezuela como retaguardia tras las amenazas de Washington de una posible intervención militar en Bogotá.

Se espera que el inquilino de la Casa Blanca reciba al Petro la primera semana de febrero. La conversación telefónica, en la que abordaron la situación de «Venezuela y el tema del narcotráfico», sirvió para limar diferencias entre los mandatarios ante las recientes acusaciones.

El líder colombiano incluso dijo que podría recuperar las armas que dejó tras su pasado guerrillero en respuesta a lo que llamó «amenazas ilegítimas» luego de que Trump expresara su voluntad de repetir la operación contra Maduro en Colombia, alegando que el país «está muy enfermo, gobernado por un hombre al que le gusta producir cocaína y venderla a Estados Unidos».

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