La presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, anunció el inicio de las exportaciones de gas licuado de petróleo (GLP) hacia Colombia, medida que calificó como “un gesto de buena voluntad” destinado a fortalecer la cooperación energética entre ambos países y relanzar la integración económica en la frontera.
El anuncio se produjo durante una actividad oficial transmitida desde el Puente Internacional Simón Bolívaruno de los principales pasos fronterizos entre ambas naciones, desde donde partieron los primeros camiones cisterna cargados con gas butano producido por la empresa estatal petróleo venezolano.
Rodríguez aseguró que el envío inicial constituye solo el comienzo de una cooperación energética más amplia entre Caracas y Bogotá, en un contexto de acercamiento diplomático tras años de tensiones políticas y económicas.
Primeros envíos de gas a Colombia
Según autoridades energéticas venezolanas, los primeros envíos consisten en Varios vehículos cisterna con decenas de miles de litros de gas licuado.quienes cruzaron la frontera desde el estado venezolano de Táchira hacia territorio colombiano.
En esta primera fase el suministro se realizará por carretera mientras se desarrollan planes más ambiciosos para transportar el gas a través de las infraestructuras energéticas existentes. Según la propia Rodríguez, esta entrega inicial busca “abrir el camino” a una cooperación energética más estable entre ambos países.
Durante el evento, el mandatario afirmó que el envío representa un señal de acercamiento entre los dos gobiernosdestacando que este es un aporte que pretende beneficiar tanto al comercio fronterizo como a los consumidores colombianos.
Plan para reactivar el gasoducto binacional
El anuncio del envío de gas también está vinculado a los planes de reactivar el gasoducto binacional Antonio Ricaurteuna infraestructura energética clave entre Colombia y Venezuela.
El Gasducto Transcaribeño Antonio Ricaurte es un gasoducto de aproximadamente 225 kilómetros que conecta los campos de gas de La Guajira en Colombia con la región de Maracaibo en Venezuela. Fue inaugurado en 2007 como parte de un proyecto de integración energética regional.
Aunque el gasoducto funcionó durante algunos años, su funcionamiento se vio afectado por disputas diplomáticas, cambios en el flujo energético y el deterioro de las relaciones entre ambos países, lo que llevó a su paralización. La rehabilitación de esta infraestructura permitiría el transporte millones de metros cúbicos de gas diariosfacilitando el suministro de energía en Colombia y generando nuevas fuentes de ingresos para Venezuela.
Contexto político y diplomático
La exportación de gas se produce en medio de una proceso de recomposición de las relaciones bilaterales entre Colombia y Venezuela. En los últimos meses, ambos gobiernos han reanudado las reuniones diplomáticas para discutir la seguridad fronteriza, el comercio y la cooperación energética.
Los acercamientos se producen después de años de tensiones y ruptura diplomática entre los dos países, que incluyeron cierres de fronteras y disputas políticas en la última década. La frontera colombo-venezolana, una de las más activas de América Latina, ha sido escenario de problemas relacionados con el contrabando, la migración y la presencia de grupos armados.
En este contexto, la cooperación energética aparece como uno de los principales motores para reconstruir la relación bilateral. El presidente colombiano Gustavo Petro ha impulsado una agenda de integración regional que incluye proyectos conjuntos en energía, comercio e infraestructura.
Impacto económico y energético
El suministro de gas venezolano podría tener efectos relevantes en el mercado energético colombiano. Colombia enfrenta desafíos en su suministro de gas en algunas regiones, particularmente en la costa caribeña y áreas industriales, donde la demanda ha aumentado en los últimos años.
Para Venezuela, por otra parte, el acuerdo representa una oportunidad para reactivar su sector energético y ampliar las exportaciones en medio de un proceso de recuperación de su industria de petróleo y gas.
Expertos señalan que, de volver a funcionar plenamente el gasoducto binacional, el comercio energético podría convertirse en uno de los pilares de la relación entre ambos países, fortaleciendo la integración económica regional.