Hansi Flick y sus fuertes aspiraciones con el FC Barcelona apuntan a recuperar el trono del fútbol español y europeo después de llevar al equipo al primer puesto de LaLiga con 43 puntos (cuatro por delante del Real Madrid) con una racha de seis victorias consecutivas que incluye triunfos sobre Osasuna (2-0), Eintracht Frankfurt en la Liga de Campeones y Guadalajara en la Copa del Rey, el técnico alemán busca replicar su exitoso ciclo en el Bayern Munich donde ganó el sextete en 2020 incluyendo la Liga de Campeones, con el ambicioso objetivo de devolver al Barcelona a la cima continental, lograr la sexta orejona que el club no gana desde 2015, dominar LaLiga de principio a fin y consolidar un proyecto basado en jóvenes talentos de La Masia como Lamine Yamal, Fermín López y Marc Bernal combinados con la experiencia de figuras como Robert Lewandowski, ter Stegen o Frenkie de Jong.

Los culés vencieron por 2-0 a Osasuna en su último partido liguero con doblete de Raphinha, con el equipo de Hansi Flick liderando la clasificación con 43 puntos, cuatro por delante del Real Madrid. El Barcelona llega con una racha de seis victorias consecutivas, tras ganar al Eintracht Frankfurt en la Liga de Campeones, ganar a Osasuna en LaLiga y avanzar a la siguiente ronda de la Copa del Rey tras vencer al Guadalajara. El FC Barcelona afronta la última e ilusionante jornada del año con la tranquilidad de saber que pase lo que pase no se alejará del liderato, pero con la ambición de mantener su gran dinámica de resultados para al menos mantener su ventaja sobre el eterno rival el Real Madrid, pudiendo ampliar distancias y asestar un golpe claro a LaLiga.

El equipo de Hansi Flick vivió a finales de octubre un duro golpe en el Santiago Bernabéu que supuso un punto de inflexión, inclinándose el balance de los anteriores enfrentamientos entre Villarreal y Barcelona a favor de los blaugranas con 33 victorias, 10 empates y 11 derrotas en 54 partidos. Las aspiraciones de Flick con el Barcelona están respaldadas por su probada filosofía de juego que combina alta presión, transiciones rápidas, dominio posicional y rotaciones constantes que mantienen al equipo fresco durante toda la temporada, así como su capacidad comprobada para gestionar vestuarios con grandes egos y sacar el máximo provecho de las estrellas establecidas mientras desarrolla talentos emergentes, tal como lo hizo en el Bayern con jugadores como Joshua Kimmich, Serge Gnabry y Alphonso Davies.

El reto del técnico alemán es múltiple y complejo: primero, mantener la regularidad en LaLiga, evitando los típicos tropiezos ante equipos menores que le han costado títulos al Barcelona en las últimas temporadas; segundo, competir con éxito en la Liga de Campeones, superando las traumáticas eliminaciones de años anteriores y demostrando que el equipo puede vencer a los grandes de Europa como Bayern, Manchester City, Real Madrid y PSG; tercero, gestionar adecuadamente la carga de partidos con enero trayendo la Supercopa de España, el resultado de la fase de Champions y más presión en LaLiga; cuarto, consolidar el desarrollo de jóvenes prometedores sin sacrificar resultados inmediatos, equilibrando presente y futuro; y quinto, gestionar la presión mediática y las altísimas expectativas de una afición culé que reclama títulos tras años de decepciones.

Hansi Flick tiene todas las credenciales para cumplir sus ambiciosas aspiraciones: campeón de la Liga de Campeones con el Bayern de Múnich en 2020, derrotando al PSG en la final de Lisboa, conquistador del sextete que incluye Bundesliga, Copa de Alemania, Supercopa de Europa y Mundial de Clubes, ex asistente de Joachim Löw en la selección alemana que ganó el mundial en 2014, y ahora líder de un Barcelona rejuvenecido que domina con autoridad LaLiga. Con enero llegará la Supercopa disputada en Arabia Saudí donde buscarán el primer título del año, el desenlace crucial de la fase de Champions donde aspiran a terminar entre los ocho mejores para evitar la previa de la previa, y la continuidad del dominio liguero donde una victoria hoy ante el Villarreal ampliaría la ventaja sobre el Real Madrid y enviaría un mensaje contundente: el Barcelona de Flick ha vuelto para mantenerse en lo más alto del fútbol mundial.

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