

La emergencia económica declarada por el Gobierno de Gustavo Petra permitirá al Ministerio de Hacienda imponer impuestos sin tener que pasar por el Congreso para que puedan recaudar 16 mil 300 millones de pesos para el próximo año.
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Entradas. foto:iStock
Esto significa que, aunque la reforma tributaria haya fracasado en el Congreso, algunos contribuyentes no estarán exentos de pagar los nuevos impuestos.
Actualmente, a la espera de conocer el decreto que introducirá nuevos impuestos, el ministro de Hacienda, Germán Ávila, Negó que se fije 5×1.000 transacciones financieras tal como aparecieron la semana pasada.
«El gobierno no lo ha considerado. Los impuestos estarán dirigidos a ciertos sectores sociales y económicos», dijo el funcionario en entrevista con La W.
Lo que ha asegurado es que los patrimonios elevados tendrán impuestos más altos según determina su impuesto. En concreto, señaló que los tipos subirán.
Germán Ávila, Ministro de Hacienda. foto:ALEMANIA ÁVILA
“Los activos que se encuentran en el medio 3 mil 600 y 6 mil millones de pesos tendrían una tasa del 1 por ciento; entre 6.000 y 12.000 millones pagarían el 2 por ciento; la tasa para quienes tienen entre 12.000 y 100.000 millones llegaría al 3 por ciento; y los que tuvieran más de 100.000 millones pagarían el 5 por ciento», explicó en la emisora.
Asimismo, el ministro adelantó que es un sector más en el radar del banco. Ávila aseguró que están considerando sumar 10 puntos al precio del alquiler que hoy pagan las empresas de este sector. Esto significa que el impuesto a las ganancias de las instituciones financieras pasaría del actual 40 por ciento al 50 por ciento.
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«Propusimos un recargo de 10 puntos adicionales a los 5 que existen actualmente en el impuesto a la renta para el sector financiero», dijo.
Jonathan Malagón, presidente de Asobancaria. foto:asobancaria
Ante esto, el presidente de la Asociación de Entidades Bancarias y Financieras de Colombia (Asobancaria), Jonathan Malagón, afirmó que La mitad de la actividad bancaria de este país quedaría en manos del Estado.
«Colombia se convertiría en el país del mundo con menor competitividad fiscal para los negocios financieros. A su vez, traería Implicaciones para las familias que desean obtener un préstamo para vivienda, para los empresarios que desean expandir su producción. y estudiantes que quieran financiar su educación», puntualizó.
Asimismo, dijo que sería un desincentivo para el crédito general en el país. «Colombia necesita más inversión, más crecimiento, y medidas de este tipo terminan suprimiendo al sector privado en favor del sector público, poniendo en riesgo el crecimiento de largo plazo», afirmó.
Otros impuestos que circularon el viernes, pero que hasta el momento no hay certeza de que sean introducidos, se refieren al consumo de bebidas alcohólicas, vino y snacks, así como a cigarrillos y tabaco, como ya incluía el impuesto que fue rechazado.
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Hay que recordar que, Debido a la falta de fondos para financiar el presupuesto del próximo año, el Gobierno ha declarado una situación económica de emergencia. Este es el segundo año consecutivo que presenta un presupuesto desfinanciado ligado a la aprobación de una reforma fiscal incierta para poder gastar más, pero sin los ingresos necesarios.
«La actual situación fiscal del país es de carácter estructural y no puede resolverse mediante leyes ni medidas a corto plazo. Los ajustes contables y las decisiones de último momento empeoran la confianza del mercado y amenazan la estabilidad económica del país. En este contexto, Ya hay signos claros de deterioro: la reciente rebaja de la calificación crediticia por parte de Fitch; retrasos en los pagos a contratistas gubernamentales, que pueden traducirse en una brecha presupuestaria acumulada y mayores presiones fiscales hacia 2026; y anunciaron recortes de gasto que son insuficientes y en su mayoría cosméticos, al no corregir el constante desequilibrio entre ingresos y gastos públicos», dijo José Mauricio Salazar, director del Observatorio Fiscal de la Universidad Javeriana.