Consejo Noruego para los Refugiados (NRC) ha alertado de que el conflicto armado en Colombia ha afectado a más de un centenar de centros educativos a lo largo de 2025, poniendo en riesgo a más de 11.000 personas.
«Es una cuestión de vida o muerte que se tomen medidas inmediatas para evitar ataques directos contra escuelas, mientras grupos armados luchan por el control del país», ha afirmado Giovanni Rizzo, director del NRC para Colombia, quien ha advertido que la situación, además de «crítica», es «inaceptable».
Durante los últimos años, la NRC ha estimado 83 ataques que han puesto en riesgo la vida y la seguridad de más de 11.000 personas con algún tipo de relación con la docencia, ya sean estudiantes, profesores o funcionarios, afectando además a 104 escuelas en nueve de los 32 departamentos del país.
Rizzo ha lamentado que no habrá un cambio significativo en esta materia hasta que todas y cada una de las partes que forman parte de este conflicto empiecen a dejar de tratar a los centros educativos como objetivos.
«Las escuelas deben permanecer fuera del alcance de la violencia. Es hora de que las obligaciones de las partes en conflicto se conviertan en acciones efectivas para proteger el futuro de Colombia», afirmó Rizzo.
La ONG ha detallado que las escuelas han sido escenario de enfrentamientos armados, ocupadas como bases militares e incluso saboteadas con explosivos. Asimismo, ha demostrado que el reclutamiento forzoso de menores y el asesinato selectivo de docentes ha sido un factor más en esta crisis.
Cada dos semanas una escuela en Colombia es utilizada u ocupada con fines militares, dice NRC. El cierre de estos centros compromete no sólo el derecho a la educación de cientos de niños y jóvenes, sino también en muchos casos la única comida que reciben a lo largo del día.
«La educación no puede esperar a que las armas callen (…) El Estado y la comunidad internacional no pueden permitirse fallarles a estos niños. Debemos asegurarnos de que las escuelas sean lugares verdaderamente seguros donde la educación, la alimentación y los servicios de salud nunca se vean interrumpidos», afirmó Rizzo.
El director de la NRC para Colombia también ha advertido de que la usurpación de centros educativos, especialmente en aquellas zonas más remotas, donde la presencia del Estado es muy precaria, supone dejar a los más jóvenes a merced de los grupos armados y sus reclutadores.
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