El excongresista del Huila Jaime Felipe Lozada encendió el debate político nacional al rechazar contundentemente cualquier propuesta relacionada con una posible intervención militar en Colombia. Sus declaraciones se producen luego de publicaciones y discursos que sugieren una salida armada para capturar al presidente Gustavo Petro, comparando el escenario colombiano con el caso venezolano y la imagen de Nicolás Maduro.
Para Lozada, siquiera considerar tales acciones no sólo es irresponsable, sino peligrosa para las instituciones del país. En su opinión, Colombia atraviesa una profunda tensión política, pero hay un sistema democrático que no puede verse comprometido por soluciones extremas.
El exparlamentario destacó fuertemente que Colombia y Venezuela viven realidades políticas, sociales e institucionales completamente diferentes. «Trasladar recetas externas sin entender el contexto nacional puede conducir a errores históricos», advirtió, insistiendo en que el país no puede caer en una comparación simplista que ignore su trayectoria democrática.
Según Lozada, Colombia tiene suficientes sistemas constitucionales, judiciales y políticos para resolver sus conflictos internos sin recurrir a escenarios de fuerza militar que podrían desatar una crisis de mayores proporciones.
Riesgo
En su declaración, el dirigente huilense advirtió sobre las consecuencias que tendría una intervención armada en términos de soberanía, estabilidad institucional y legitimidad democrática. Aseguró que tal acción crearía un precedente peligroso que afectaría la confianza de los ciudadanos y la imagen internacional del país.
Lozada mencionó que las diferencias políticas deben resolverse mediante la discusión, el control institucional y la participación ciudadana, no mediante el uso de la fuerza.
llama al sentido común
Finalmente, el parlamentario instó a los ex dirigentes políticos y a la opinión pública a actuar con responsabilidad y moderación. Enfatizó que Colombia necesita más debate, más garantías democráticas y menos discursos que contribuyan a soluciones reales.
«Los errores históricos se pagan caros», concluyó, afirmando que el país no puede permitirse el lujo de jugar con la democracia.
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