En medio de una amarga disputa en el Océano Atlántico colombiano, autoridades colombianas analizan el caso trasladan a Barranquilla al líder de la banda ‘Los Costeños’, Jorge Eliécer Díaz Collazos, alias «Castor»como parte de un proceso encaminado a establecer una Mesas de diálogo social y jurídico con la organización rival conocida como «Los Pepes». Esta medida se propone en el marco de los esfuerzos del gobierno nacional por mantener una tregua urbana entre ambos grupos, que mantienen un violento conflicto desde hace años en la capital atlántica y zonas aledañas.
Él El traslado de la logística fue solicitado por la Dirección Nacional de Inteligencia (DNI) al Ministerio de Justicia y del Derecho para trasladar a Díaz Collazos y su homólogo de «Los Pepes», Digno de José Palominoen centros penitenciarios de Barranquilla. Según documentos oficiales, este traslado es parte de de conformidad con la resolución ejecutiva 442 del 5 de diciembre de 2025lo que permite métodos exploratorios y de comunicación con estas estructuras criminales para verificar su deseo de paz y avanzar en la formalización de las negociaciones.
El contexto de la tregua y la mesa de diálogo
El conflicto entre «Los Costeños» y «Los Pepes» ha sido uno de los principales focos de violencia en el Atlántico. En octubre de 2025, los líderes de ambas organizaciones firmaron una declaración de alto el fuego en la prisión La Picota de Bogotá, con la esperanza de detener los asesinatos, las extorsiones y otros crímenes que asolaban la región.
La propuesta de trasladar a estos cabecillas a las cárceles de Barranquilla se concibe como un paso clave para Establecer formalmente un foro de discusión social y jurídica.con el propósito de consolidar el proceso de paz urbana iniciado meses atrás. Esta plataforma busca no sólo reducir la violencia, sino también explorar formas de sometimiento a la justicia que permitan la desactivación sostenible de la actividad criminal.
Reacciones y críticas a las instituciones
La decisión ha creado disputas entre municipios. El El alcalde de Barranquilla expresó sorpresa y preocupaciónseñalando que no había sido consultado adecuadamente antes del anuncio oficial y que habría sido importante coordinar la operación con el Comando Atlántico y las fuerzas de seguridad locales. El distrito advirtió del potencial impacto negativo sobre la convivencia y la seguridad de los ciudadanos, especialmente si las cárceles de la ciudad se convierten en nuevos «centros de control del crimen».
Por su parte, que Ministro de Justicia Andrés IdárragaConfirmó que firmará la solicitud de traslado, destacando que no se trata de un «paseo» de los cabecillas, sino vigilado bajo estrictas condiciones de seguridad por parte del Instituto Nacional Penitenciario y Carcelario (INPEC). El gobierno ha defendido la iniciativa como parte de La política de paz del presidente Gustavo Petro en las ciudades.con el objetivo de mantener la tregua y proteger a los habitantes de Barranquilla y Atlántico.
Los expertos en seguridad han señalado que esta decisión se produce en un Contexto político sensible, mientras Colombia avanza hacia un año electoral.lo que añade un elemento de incertidumbre sobre el impacto real de esta medida en la seguridad pública y el proceso de paz.
¿Qué sigue?
De concretarse el traslado, Barranquilla podría convertirse en el epicentro del proceso de diálogo entre algunas de las estructuras criminales más peligrosas del Caribe colombiano. Para las autoridades, la mesa de diálogo social y jurídico sería un paso sin precedentes hacia la pacificación de una zona caracterizada por la violencia urbana. Sin embargo, para sectores importantes, la decisión plantea riesgos de seguridad y cuestiona la efectividad de las negociaciones con los líderes del crimen sin un marco legal claro acordado con los gobiernos locales.
18