


La emergencia invernal no sólo dejó más de 170.000 hectáreas bajo el agua y miles de productores en problemas. También abrió la puerta a un ataque fiscal sin precedentes recientes. En un país que creció apenas un 2,8 por ciento en 2025 y que entra en un año electoral lleno de tensiones, yEl gobierno ha activado poderes extraordinarios para introducir impuestos sobre los activos corporativos, aplicar subsidios a la producción de energía y endurecer la carga sobre los sectores extractivo y financiero.. Oficialmente, recaudar unos 8 mil millones de pesos; en la práctica, en medio de dudas sobre si la ejecución real por daños y perjuicios no alcanza ni siquiera una fracción de esa cifra.
El movimiento ha encendido las alarmas en el sector productivo. Andi está hablando del CEO «desesperados por acumular recursos» y decididos a hacerlo «a toda costa», mientras la economía sigue frágil y la inversión privada sigue creciendo. La discusión ya no es sólo cuánto dinero se necesita para enfrentar la crisis en ocho departamentos, con Córdoba como epicentro, sino hasta dónde pueden llegar los poderes extraordinarios sin cambiar las reglas del juego en materia tributaria, contractual y patrimonial.
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El paquete tampoco llega aislado. Se suma a un proyecto de decreto que ordena la transferencia anticipada de 25 mil millones de pesos de fondos privados a Colpensiones -recursos que, según el diseño original de la reforma previsional, deberían ser administrados en un fondo del Banco de la República- y un proyecto que obligaría a las AFP a repatriar parte de las inversiones que actualmente mantienen en el exterior (unos 125 mil millones de pesos). En cuestión de semanas, el Ejecutivo movió piezas estructurales sobre ahorro, capital empresarial y mercados financieros, en medio del estado de emergencia meses antes de que el calendario electoral entre en su fase más delicada.
Un fuerte golpe viene del Decreto 0173, que introdujo un impuesto temporal a los activos líquidos de las personas jurídicas cuyo patrimonio supere los 10,4 billones de pesos. La tasa general será del 0,5 por ciento, pero se eleva al 1,6 por ciento para las entidades financieras y los sectores extractivos. El pago será en dos cuotas, el 1 de abril y el 4 de mayo de 2026.
Bruce Mac Master, presidente de la Asociación Empresarial Colombiana (Andi). foto:NÉSTOR GÓMEZ
Ante esta medida, Bruce Mac Master, el presidente de la Andi, alzó la voz y aseguró ve un gobierno «desesperado por acumular recursos» y que en apenas seis meses ha encadenado dos crisis económicas con el mismo trasfondo: «quiere hacerlo y lo quiere hacer a cualquier precio». Para el dirigente sindical, el problema no es sólo el impuesto al patrimonio, sino también el patrón: «Hay muchas cosas que el gobierno está haciendo desesperadamente para agotar los recursos de los colombianos».
Respecto al impuesto a la propiedad empresarial, Mac Master dijo que: “Penalizar la inversión en Colombia… penalizar el capital de las empresas… es nada menos que un completo desaliento de la actividad económica”. Y advirtió sobre un efecto dominó: «desalentar la inversión, crear nuevos empleos y crear un gigantesco problema estructural», en un año en el que la economía creció apenas 2,8 por ciento.
El Presidente Andija insistió en que, a diferencia de episodios anteriores, Esta vez no ve una conexión clara entre la acusación y los costes específicos de la atención a las víctimas.: «Eso no está sucediendo en esta ocasión», afirmó, cuestionando que el Gobierno no haya explicado con precisión «adónde» iría a parar el dinero.
Y concluyó con una acusación política de alto voltaje: a su juicio, el Ejecutivo “dejar de lado el interés general» para concentrarse en las «prioridades electorales», medidas que -según afirmó- terminan quitando recursos «para la actividad proselitista en favor de todos los colombianos».
Las medidas afectarán no sólo al crecimiento y las inversiones, sino también al empleo. foto:archivo privado
Impacto estructural
Desde el Observatorio Fiscal de la Pontificia Universidad Javeriana, si bien reconocen la necesidad de recursos en un entorno con mayor frecuencia de desastres climáticos, Cuestionan si la respuesta fiscal se volverá a centrar en nuevos impuestos, sin una exploración más profunda de la redistribución presupuestaria u otras fuentes.
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El sindicato, por su parte, eleva el tono del debate. Así lo afirma Jaime Alberto Cabal, presidente de Fenalco Los impuestos sobre la propiedad empresarial también crean un «nuevo hecho de inseguridad jurídica». Recuerde que el comercio formal opera con márgenes entre 0,8 y 3 por ciento. «Gravar los bienes inmuebles a un tipo del 0,5 por ciento -es decir, inmuebles, existencias y locales que permitan trabajar- sin considerar si generan beneficios, ignora la capacidad real de contribución del sector», señala. En supermercados y comercio minorista, advierte, el impuesto podría ser igual o superior al beneficio neto.
Jaime Alberto Cabal Sanclemente, presidente de Fenalco, el sindicato del país. foto:Fenalco
La empresa BDO se centra en el trabajo práctico. «El nuevo impuesto al patrimonio obliga a las empresas a escudriñar sus balances a partir del 1 de marzo de 2026 y tomar decisiones con antelación», explica Martha Reyes Amaya, socia fiscal de la firma. Habrá que anticipar el cierre contable, documentar los movimientos y evitar situaciones imprevistas en un entorno regulatorio excepcional.
Para Mauricio Marín Elizalde, fundador de Bastet Family & Corporate Consulting, el debate es más profundo: “En momentos en que el país necesita empresas sólidas para mantener el empleo y apoyar la recuperación económica, «Esta medida reduce la fortaleza financiera y envía una señal de incertidumbre».. Advierte que no se grava el beneficio, sino la acumulación de activos y la reinversión. «Cuando un mismo flujo económico se grava en diferentes momentos y a diferentes niveles, el efecto deja de ser temporal y se vuelve estructural».
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Segundo proyecto de ley: minas y energía
No son los únicos sectores afectados. También es un golpe para las minas y la industria energética, ya que el paquete también incluye un añadido del 2 por ciento a la venta bruta de energía procedente de centrales hidroeléctricas y térmicas durante seis meses.. La carga total para las centrales hidroeléctricas aumentaría al 8 por ciento, y para las térmicas al 6 por ciento, lo que afectaría a 51 centrales.
Natalia Gutiérrez, presidenta de Acolgén, advierte que: «No es una tarifa basada en la utilidad, sino en las ventas brutas; es decir, se paga incluso cuando los márgenes son bajos». Alejandro Castañeda, presidente de Andego, precisa que el impuesto a la riqueza del 1,6 por ciento es para el sector extractivo «vuelve a cargar la carga sobre las mismas empresas de siempre» y puede distorsionar la competitividad.
Natalia Gutiérrez, portavoz principal de Acolgén y presidenta del Consejo Nacional de Sindicatos (CGN). foto:archivo privado
Mientras tanto, Frank Pearl, presidente de la Asociación Colombiana de Petróleo y Gas (ACP), señala que el sector ya está pagando alquileres, regalías y asignaciones. «Los impuestos sobre la riqueza son, en esencia, impuestos sobre las oportunidades de inversión. El país necesita un equilibrio: recaudar hoy, pero invertir y crecer mañana”. Carlos Cante, de Fenalcarbón, habla del “trato discriminatorio” de la industria.
El impacto no sería menor. Sólo en el sector eléctrico, el costo adicional podría rondar los 330.000 millones de pesos, que eventualmente podrían trasladarse a las tarifas, en momentos en que la inflación del servicio sigue siendo un área sensible para los hogares.
Líneas de transmisión eléctrica. foto:Archivo privado.
Mercado bajo presión
El mercado de capitales también advierte sobre el impacto de las medidas, ya que generan una gran incertidumbre. Así advierte Asobolsa, el sindicato de casas de bolsa Las decisiones fiscales, incluido un recargo al sector financiero, podrían afectar la confianza de los inversores.
Su presidente, Shenny González Uribe, recuerda que los comisionistas enfrentan tasas efectivas cercanas al 39 por ciento, y que con una sobretasa podrían llegar al 54 por ciento. «Cuando se envían señales fiscales que encarecen la actividad financiera y empresarial, se afecta el ahorro y la capacidad de un país para financiar proyectos productivos».
El Consejo Nacional Sindical (CGN) apoya la atención urgente a la crisis, pero rechaza el uso de poderes extraordinarios para introducir «modificaciones estructurales en materia fiscal, ambiental, financiera y sectorial». «Invertir en Colombia requiere reglas claras, predecibles y estables. Cuando se puede cambiar el marco regulatorio de esta manera, el mensaje es inequívoco: el riesgo institucional aumenta y la confianza disminuye», afirma.
La perspectiva de daños por inundaciones es muy grave, especialmente en Córdoba, en el norte del país. foto:Amabilidad
Medidas de emergencia que activan alarmas
Dos medidas incluidas en un paquete de decretos de emergencia emitidos esta semana han causado alarma porque van más allá de la facturación. La Norma 0175 permite a las entidades públicas contratar directamente la ejecución de medidas de emergencia, eximiéndolas expresamente de la prohibición contenida en la Ley de Garantías. Además, autoriza la adición de contratos sin límite del 50 por ciento del valor inicial.
La implicación no es pequeña: en los meses previos a las elecciones presidenciales, El poder ejecutivo podría celebrar y ampliar contratos sin las restricciones habituales diseñadas para impedir el uso político del gasto público.
La senadora Anđelika Lozano advirtió sobre eso Una emergencia «no puede ser un cheque en blanco para la política» y requirió un plan de inversión pública, responsables identificados y control en tiempo real.
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Desde un análisis constitucional, Ramiro Bejarano y Eduardo Salgado recuerdan que la contratación directa es viable en escenarios de evidente urgencia, pero el debate fundamental es si todas las medidas adoptadas tienen una vinculación estricta y necesaria con el estado de emergencia.
Para el analista Gabriel Cifuentes, el riesgo es que el estado de alarma se aproveche para introducir normas que podrían abordarse por la vía normal. El mensaje al mercado, advierte el sector empresarial, es que las reglas pueden cambiar en medio de una situación electoral.
Expropiación
por su parte, El Decreto 0174 autoriza a la Agencia Nacional de Tierras (ANT) a ocupar, comprar e incluso expropiar temporalmente tierras necesarias para el reasentamiento de víctimas o la reorganización de la producción agrícola. También le faculta para acelerar los procesos de clarificación, demarcación y restitución de terrenos baldíos.
Andrés Valencia, ex Ministro de Agricultura. foto:EFE
El gobierno estima que más de 170.000 hectáreas y 40.000 productores resultaron afectados. Sin embargo, los críticos advierten que el alcance de la ordenanza va más allá de la atención inmediata al accidente.
El ex ministro Andrés Valencia habló del resurgimiento de la «expropiación». La candidata Paloma Valencia argumentó que prácticamente se ha eliminado la etapa judicial previa en procesos sensibles, lo que podría dar lugar a decisiones administrativas ejecutivas antes de que exista una revisión judicial efectiva.
La alarma jurídica es evidente. Agilizar los procedimientos puede facilitar la atención de crisis, pero también enfatiza los derechos de propiedad, la seguridad jurídica y el equilibrio de poder. En un entorno ya marcado por debates sobre inversión y capital, el impacto de esta señal puede ir más allá del ámbito rural.