El nombramiento de Alfredo Acosta Zapata como nuevo Ministro de Igualdad provocó una gran polémica nacional y reabrió viejas heridas en el norte del Cauca. Su designación, realizada por el gobierno del presidente Gustavo Petro, generó duras críticas de los sectores políticos, académicos y públicos, que cuestionaron tanto su calificación técnica como su enfrentamiento con el Estado.
Acosta, conocido como «Lucho» en las comunidades indígenas, fue recordado por su participación en uno de los episodios más tensos ocurridos en Toribío, Cauca, en 2012, cuando miembros de la Guardia Indígena obligaron a soldados del Ejército Nacional a retirarse del casco urbano del municipio. Imágenes del momento, que circularon ampliamente, mostraban a uniformados siendo ahuyentados a empujones y gritos, hecho que en su momento fue calificado por algunos sectores como una humillación a las instituciones y a la autoridad pública.
Más de una década después, este mismo líder indígena asumió uno de los proyectos estratégicos del gobierno nacional.
debat oficial
El pasado de Acosta como miembro activo de la Guardia Nativa volvió a dividir a la opinión pública. Mientras sectores vinculados al gobierno defendieron su papel como símbolo de la resistencia y la autonomía de los pueblos ancestrales, críticos del orden señalaron que su comportamiento reflejaba un enfrentamiento directo con el poder estatal.
Para estos sectores, era motivo de preocupación el nombramiento de una persona vinculada a enfrentamientos con militares como ministro, en el contexto de un tema muy complejo de orden público y gobernabilidad.
El debate se intensificó al considerar que el Ministerio de Igualdad era una de las principales apuestas políticas del presidente Petro y parte clave del legado del gobierno.
Preguntas por falta de experiencia.
A las críticas sobre su pasado se unieron los cuestionamientos sobre su currículum. Alfredo Acosta Zapata no tenía experiencia previa en el servicio público ni formación universitaria. Su educación formal se limitó a la escuela primaria, que finalizó en 1995.
Su carrera profesional se centró casi exclusivamente en la Organización Nacional de Pueblos Indígenas de Colombia (Onic), donde se desempeñó durante 14 años como Director Nacional. Si bien su labor social fue reconocida, expertos señalaron que no tenía experiencia en formulación de políticas públicas, gestión gubernamental o diseño institucional, funciones necesarias para liderar ministerios nacionales.
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