En medio de un ambiente preelectoral rumbo a 2026, el Presidente Gustavo Petro ha intensificado sus denuncias sobre presunto fraude electoral en Colombia, una narrativa que, hasta el momento, no ha contado con pruebas verificables presentadas ante las autoridades pertinentes, ni ha sido respaldada por organizaciones electorales o reguladores.
Etiquetas sin pruebas que lo corroboren
En una reciente intervención pública, el presidente aseguró que en las elecciones de 2022 los resultados de miles de tabulaciones habían sido alterados mediante el abuso del sistema de recuento. Incluso afirmó tener pruebas de estas irregularidades y sugirió que serían necesarios más testigos electorales para evitar fraudes en las próximas elecciones.
Sin embargo, hasta el momento no se conocen documentos técnicos, revisiones independientes o casos judiciales que respalden estas afirmaciones. Las autoridades electorales no han confirmado la existencia de fraude electoral y el sistema electoral colombiano mantiene mecanismos de verificación como inspección oficial, auditorías y control de partidos.
El origen de la desconfianza
Las dudas sobre el sistema electoral en Colombia no son nuevas. En las elecciones legislativas de 2022 se registraron errores en el recuento que afectaron la asignación inicial de escaños, provocando polémica y desconfianza entre la ciudadanía.
Sin embargo, estos errores fueron corregidos durante el control oficial, que es un proceso legal válido para definir resultados. Expertos en verificación y organizaciones independientes han advertido que este tipo de fallos se han utilizado para alimentar bulos fuera de contexto, mezclando hechos reales con interpretaciones falsas o exageradas.
Narrativas en el contexto electoral
Expertos y académicos han advertido que a medida que se acerquen las elecciones aumentarán los discursos que intentan generar desconfianza en las instituciones democráticas. Este fenómeno no es exclusivo de Colombia y generalmente se basa en emociones como el miedo o la ira para movilizar a los votantes.
En el caso colombiano, distintos sectores han señalado que alegar fraude sin pruebas puede debilitar la legitimidad del sistema electoral y aumentar la polarización política, especialmente en un escenario ya de por sí tenso.
Patrones en el discurso político
Las declaraciones del presidente también se suman a otros episodios en los que ha cuestionado el proceso electoral, incluso fuera del país, como ocurrió con la elección en Ecuador, donde pidió confirmar las actas y expresó dudas sobre la transparencia.
Los críticos creen que este tipo de posturas son parte de una estrategia retórica para anticipar escenarios desfavorables o fortalecer su base política, mientras que sus partidarios defienden la necesidad de un mayor seguimiento electoral.
Instituciones y responsabilidad electoral
La organización electoral ha reiterado que el sistema colombiano cuenta con garantías constitucionales, control multipartidista y apoyo institucional para asegurar la transparencia de las elecciones.
Además, el proceso electoral implica varios pasos (conteo, verificaciones a nivel local, departamental y nacional) precisamente para corregir inconsistencias y garantizar la trazabilidad de los resultados.
Conclusión
Si bien el debate sobre la transparencia electoral es legítimo en cualquier democracia, la insistencia en denunciar el fraude sin pruebas verificables plantea un riesgo para la confianza institucional. En un contexto preelectoral, este tipo de narrativa puede afectar las percepciones de los ciudadanos y la estabilidad del proceso democrático colombiano.
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