En Colombia, la llegada de diciembre viene acompañada de una inyección de dinero ‘extra’ para millones de trabajadores: la prima de servicio, un ingreso equivalente a un mes de salario por cada año trabajado y pagado en dos cuotas, una en junio y otra en los primeros 20 días de diciembre, como establece la Ley del Trabajo Material.
Además de ser una obligación legal, este pago tiene un impacto directo en la salud financiera de los hogares. Bien gestionado, puede convertirse en una herramienta clave para aliviar deudas, reforzar el ahorro o iniciar proyectos de inversión. Por otro lado, si se utiliza mal, tiende a diluirse entre compras impulsivas y celebraciones que pasan rápidamente pero que dejan cuentas pendientes que se prolongan hasta bien entrado el año siguiente.
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«El bono de diciembre no es sólo una obligación legal, es una oportunidad crucial para que los trabajadores fortalezcan su bienestar financiero. Si se utiliza bien, puede marcar la diferencia entre seguir endeudado o empezar a volver a la paz», afirman los expertos en finanzas personales de Bravo, una plataforma de servicios financieros, que señalan que Este ingreso le permite organizar sus finanzas, avanzar en sus metas personales y construir una mayor estabilidad económica.
Paso uno: revisar los costos
Antes de pensar en comprar o invertir, el punto de partida es entender cómo se mueve el dinero. Saber cuánto se gasta mensualmente en vivienda, servicios, alimentación, transporte o entretenimiento nos permite calibrar la realidad financiera.
Cuando el panorama está claro, el siguiente paso es crear un presupuesto que defina qué porcentaje se destinará a ahorros, inversiones y gastos personales. Cada peso debe tener un propósito para mantener un equilibrio entre responsabilidad y disfrute.
BBVA recomienda primero reservar dinero para cubrir las deudas que generan más intereses. foto:César Malgarejo / EL TIEMPO
Paso dos: sal de tus deudas
Una de las principales recomendaciones de los expertos coincide con la prioridad de pago de las obligaciones. Organizar una lista de todas tus deudas, ordenarlas por monto o tasa de interés y decidir por dónde empezar te ayuda a evitar el sobreendeudamiento y libera recursos para otros objetivos.
BBVA recomienda destinar dinero primero a cubrir deudas que generan más intereses, reducir el importe de otras y, sobre todo, evitar abrir nuevas obligaciones innecesarias. Para quienes enfrentan múltiples obligaciones al mismo tiempo, una opción es la consolidación de deuda en un solo préstamo con una tasa más baja.
También se recomiendan dos métodos de pago: «bola de nieve», que prioriza deudas más pequeñas para crear una motivación rápida, o «avalancha», que se centra en deudas con tasas más altas para reducir los costos generales de intereses.
La prima permite crear un fondo de emergencia para hacer frente a imprevistos como la pérdida del empleo, foto:iStock
Paso tres: guardar
Los expertos coinciden en que no se debe reducir el ahorro. BBVA recomienda destinar al menos el 10 por ciento de los ingresos a este fin, ya sea en cuentas de ahorro, CDT o fondos de inversión.
IEste dinero permite crear un fondo de emergencia para hacer frente a imprevistos como gastos médicos, reparaciones en el hogar o incluso pérdida del empleo, evitando recurrir a costosos préstamos.
Edwin Sierra, secretario académico de la Facultad de Administración y Ciencias Económicas de la Unicoc, destaca que La prima no es un ingreso adicional para gastarlo todo, sino una excelente oportunidad para restablecer el equilibrio financiero. Usarlo para pagar deudas reduce los intereses, te da un respiro mental y te permite empezar el año con más estabilidad.
Paso cuatro: invertir
Para quienes pueden mirar más allá del corto plazo, invertir una parte de la prima puede ser una forma de crecer. Bancolombia ofrece alternativas de pequeño monto como fondos mutuos, Investibot o plataformas digitales comercio electrónico para acceder a los mercados locales e internacionales.
Las opciones varían según el perfil de riesgo: instrumentos conservadores como depósitos a plazo o fondos de bajo riesgo, hasta alternativas más dinámicas como fondos equilibrados o acciones para quienes estén dispuestos a asumir una mayor volatilidad. Los expertos siempre recomiendan consultar con asesores antes de elegir el producto más adecuado.
El equilibrio entre ahorro, inversión y disfrute responsable es el objetivo de final de año. foto:stock
Paso cinco: disfruta, con moderación
Dedicar una parte de tu bono a regalos, viajes o planes navideños no es un error, siempre que se haga dentro de un presupuesto claro. El objetivo es evitar que la celebración de unos días ponga en peligro la estabilidad financiera de meses enteros. El objetivo es lograr un equilibrio entre ahorro, inversión y disfrute responsable.
Los bancos recuerdan que los riesgos de fraude aumentan durante esta temporada. Se recomienda utilizar cajeros automáticos internos o ubicados en centros comerciales, preferir retiros sin tarjeta, evitar manejar grandes sumas de efectivo, revisar los cajeros automáticos antes de utilizarlos, no aceptar ayuda de terceros, proteger las contraseñas personales y verificar siempre la información de la cuenta.
Paso seis: busque consejo
Diciembre es el mes de mayor gasto para las familias: regalos, viajes, cenas y obligaciones sociales obligan a muchos a recurrir a préstamos. Según la Autoridad de Supervisión Financiera, esta temporada se produce uno de los mayores desembolsos de préstamos al consumo.
Sierra afirma que: «Mucha gente llega a diciembre con tensión financiera acumulada, lo que aumenta la probabilidad de caer en decisiones impulsivas. Incluso cuando no queda otra opción que recurrir al crédito, es posible minimizar el riesgo si se entiende el verdadero coste de la deuda y se planifica después de las vacaciones», afirma.
Para el experto, Lo principal es planificar las finanzas después de diciembre, incluyendo gastos de los primeros meses del año como matrícula, impuestos, seguros y transporte. y compare siempre el coste total efectivo, la tasa y el plazo antes de comprometerse. La deuda a tasa fija, en muchos casos, puede resultar más conveniente que utilizar permanentemente una cuota de tarjeta renovable.
Conocer las señales de advertencia puede ayudarle a reconocer cuándo es el momento de buscar asesoramiento financiero profesional. Por ejemplo, cuando las cuotas superan el 30-35 por ciento de los ingresos, cuando hay frecuentes retrasos en los pagos, cuando se utiliza una tarjeta de crédito para cubrir gastos básicos, o se utilizan modalidades informales como el «gota a gota», o existe el temor de consultar los extractos.
«Son indicadores que no se deben normalizar», advierte Sierra: «Si la situación se está yendo de las manos, es necesario reconocerlo y buscar consejo. Es lo más responsable para evitar problemas más graves en el futuro».