
En el mundo de la seguridad vial, Pocas fallas mecánicas son tan graves y potencialmente devastadoras como las que afectan el sistema de frenos.
Aunque los conductores muchas veces creen ciegamente que el vehículo se detendrá al pisar el pedal, la realidad es que este sistema emite avisos sutiles mucho antes de que falle por completo.
Ignorar estas advertencias no sólo pone en riesgo la vida de los ocupantes, pero contribuye a las preocupantes estadísticas de accidentes del país.
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Conduciendo foto:iStock
Muchas de las tragedias viales que son noticia, especialmente en días de mucha actividad como la Semana Santa, se deben al mantenimiento. malos frenos, componente que, por el peso y la inercia del vehículo, es la única barrera entre el miedo y la tragedia.
Cómo reconocer que algo anda mal
El sistema de frenos no suele fallar repentinamente sin previo aviso. Normalmente, un coche «habla» a través de sonidos, sensaciones de los pies o cambios de dirección. Aprender a interpretar estas señales es una tarea pedagógica que todo propietario de un vehículo debe realizar.
Estas son las principales advertencias que debe tener en cuenta:
• El pedal está esponjoso o se hunde.: Si notas que el recorrido es más largo de lo habitual o que el pedal toca fondo al frenar, es probable que haya una fuga de líquido o que las pastillas estén excesivamente desgastadas.
• Vibraciones al parar: Si el pedal o incluso el volante tiemblan al pisar el freno, esto suele indicar que los discos están deformados o que los cojinetes están muy desgastados. No debe confundirse con las pulsaciones normales del sistema ABS.
• Ruidos de crujidos o chirridos: Un sonido metálico al frenar es una señal de advertencia de que la pastilla ha perdido su material de fricción y está rozando directamente contra el disco, por lo que requiere un reemplazo inmediato.
• El vehículo se inclina hacia un lado: Si sientes que el coche “tira” hacia la derecha o hacia la izquierda al frenar, puede deberse a una placa cristalizada, grasa en los discos o incluso un problema con los amortiguadores y la dirección.
• Frenado con menos potencia: Cuando sientes que tienes que aplicar más fuerza de lo habitual o que el auto tarda más en detenerse, podría ser síntoma de líquido de frenos inadecuado, fuga en el sistema hidráulico o pastillas desgastadas.
• Demasiados pedales: Si el freno está rígido y requiere un esfuerzo físico excesivo, el cilindro maestro puede dañarse o los pistones del sistema pueden bloquearse.
• Cambios en la reacción habitual: cada conductor conoce el comportamiento de su vehículo; Si notas que la reacción no es la de siempre, es necesario aumentar la distancia de seguridad y buscar un técnico lo antes posible.
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Además de responder a los problemas, una cultura de mantenimiento preventivo es la mejor estrategia de seguridad. Los expertos recomiendan realizar una inspección técnica del estado del vehículo al menos dos veces al año o cada 20.000 kilómetros.
Asimismo, se sugiere reemplazar los discos de freno cada 80.000 kilómetros y renovar el líquido de frenos cada 30.000 kilómetros para evitar que pierda sus propiedades.
Cumplir con la inspección técnico-mecánica anual no es sólo una obligación legal para evitar una retirada, sino también una oportunidad para comprobar si el sistema de frenos cumple con los estándares mínimos de seguridad.
Un diagnóstico oportuno, realizado por expertos en centros de diagnóstico automotriz o peritajes especializados, es el medio más poderoso para proteger tu integridad y la de tu familia en las carreteras colombianas.
*Artículo desarrollado con el apoyo de AI y revisado por periodistas.