Según información basada en fuentes citadas por Reuters, en la llamada entre Trump y Maduro del 21 de noviembre, Trump ofreció a Maduro y su familia una “salida segura”—destinada a su elección—, si renunciara inmediatamente al poder. El plazo fijado habría sido una semana. Ese plazo supuestamente expiró el viernes 28 de noviembre. Si Maduro no se hubiera ido, según informes, el espacio aéreo venezolano habría sido cerrado como parte de la escalada de presión. Algunos medios señalan que la “señal” habría sido clara: el régimen chavista estaría llegando a su fin si Maduro no cumple. La presión estadounidense se intensifica, con medidas diplomáticas y militares en el Caribe al borde de nuevas acciones. A pesar del ultimátum, Maduro no ha aceptado renunciar ni abandonar el país.

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